Testimonio: Mademoiselle la consultante junior‏ (La consultora junior y el mal servicio)

Hoy quiero presentarles a una gran profesional y además gran amiga: María José que, como muchos últimamente, se ha visto enfrentada a las dificultades de verse sin empleo y tener que buscar uno nuevo.

El presente texto es el relato “en caliente” de la aventura por ella vivida hace pocos días y semanas, con una muy conocida consultora especializada en el sector de la selección de personal, que no se ha distinguido por su profesionalidad, sino más bien todo lo contrario. Y donde el ejemplo es todavía más interesante puesto que resulta que el caso ha ocurrido en una oficina de dicha consultora del otro lado del Pirineo, en Francia, a donde se nos va esta gran profesional por no haber encontrado nada a este lado de la frontera…

En esta época loca que nos está tocando vivir, no faltan las ocasiones para poner a prueba la calidad del servicio al cliente que diariamente recibimos en los múltiples ámbitos de nuestra vida.
Lo que no me imaginaba yo es que la vida me iba a poner delante la oportunidad de valorar la calidad del servicio aportado a una servidora por una conocidísima consultora de recursos humanos con presencia internacional.

Después de una serie interminable de pruebas y entrevistas, que se dilataron desde enero hasta marzo, por fin me llegó de la mismísima boca del director de la empresa la buenísima noticia de que había sido seleccionada y de que la próxima semana me esperaban para la firma del contrato y para empezar mi parcours d’intégration1).

No sé cómo salta la gente cuando le toca la lotería pero yo estoy segura de que salté más…durante un tiempo.

Al día siguiente la empresa me envía un mail en el que me indican la fecha exacta de integración (¡bien!) y me piden que le confirme mi sueldo según lo que esta reputadísima consultora les había transmitido… y ahí fue donde me paré en seco.

En efecto, los cachorros de esta conocidísima consultora internacional habían comunicado mi acuerdo a la empresa sobre un sueldo que estaba incluso por debajo de la franja que yo había establecido como punto de partida de la negociación.

Ni corta ni perezosa, me pongo a llamar a la consultora y me comunican que Monsieur le Consultant Senior est en vacances2) y que me van a pasar con una colaboradora que es la que ha retomado mi dossier.

La conversación con esta magnífica consultora, yo creo que más junior que senior, no tenía desperdicio. Tenía todos los tics y defectos que se le puede achacar a un servicio de atención al cliente, digamos mediocre por no decir pésimo.
En primer lugar me dijo que el error no había sido de ellos (bien entendu!3)) que había sido mío (claro, está la vida como para equivocarse ahora mismo en un tema así!).
Yo, que ya tengo unos añitos de experiencia profesional y además en atención al cliente me lo tomé con toda la filosofía que pude y me dije que increíblemente después de haber pasado varias entrevistas difíciles y haber sido seleccionada, me iba a tocar convencer a la junior de turno.

En ese momento, la chica empezó a entrar en bucle contestándome siempre lo mismo… pobreta, no tiene argumentos, me dije.

Como yo no me inmuté, esta señorita decidió cambiar de estrategia y empezó con la artillería pesada. Esta vez, empezó a decirme que el sueldo estaba muy bien, sobre todo, si teníamos en cuenta que YO VENÍA DE ESPAÑA. Me dieron ganas de contestarle muchas cosas…pero sólo le dije una: ¡Menos mal que no vengo de Grecia!

Por último, la pobre decidió poner en práctica otra estrategia: acoso y derribo. Y fue en esos momentos cuando oí aquella bonita pregunta de su boca: “¿Entonces si la empresa no está de acuerdo en renegociar, usted renuncia al puesto, sí o no?”

Todavía resuena aquel sí o no en mi cabeza.

En esos momentos supe que la que iba a utilizar la artillería pesada iba a ser yo. Llamé al director de la empresa para la que empezaré a trabajar la semana que viene y negocié con él. Aceptó mis pretensiones salariales y me dijo que me esperaba el martes para empezar.

Mademoiselle la consultante junior me ha estado llamando desde entonces: para decirme que había enviado un mail al director, para decirme que todavía no le había contestado pero que hacía el seguimiento… hasta que el viernes me dijo que había conseguido hablar con el director y que aceptaba mis pretensiones.

Lo confieso, fui mala porque la hice estar al pie del cañón varios días a pesar de que yo ya había cerrado la negociación con mi director. ¡Fue una petite vengeance4) pero no me pude resistir!

Ayer recibí el último mensaje de ma chère consultante junior en el que me felicitaba por el acuerdo al que yo había llegado con el director y me rogaba que le indicara los términos exactos de dicho acuerdo (si tenía fijo y variable, véhicule de fonction5), etc)…  Le monde à l’envers!6)

Cuando lo leí, me dije que esta chica podía tomar mi caso como un recopilatorio de todas las meteduras de pata que se pueden hacer con un cliente…incluso desde la reputadísima consultora líder en asesoramiento a nivel mundial.

Notas:

1) recorrido de integración

2) el Consultor Senior está de vacaciones

3) ¡claro está!

4) pequeña venganza

5) vehículo de empresa

6) ¡El mundo al revés!

2 pensamientos en “Testimonio: Mademoiselle la consultante junior‏ (La consultora junior y el mal servicio)

  1. ja ja ja ja ja llevo 8 años en Francia y a pesar de mi doble nacionalidad, experienciq y recursos… llevo 8 años peleando con gente como la que describes y oyendo comentarios peores🙂 Los sueldos aquí hqn disminuído mucho y si vienes de un país en dificultad te lo hacen saber. Bravo por tu reacción y si no es indiscreto, en qué empresa trabajas?

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    • ¡Muchas gracias Lydia por tu interesante aportación!
      Te cuento que este ejemplo no me ha ocurrido a mí, sino a una amiga, de verdad, no es un cuento🙂
      Así que dejaré que ella responda. Eso sí, creo que tendremos que tener algo de paciencia, pues con todos los cambios para el nuevo empleo está buscando casa, por lo que su cobertura internet es como menos deficiente…

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